LA, Las Vegas, Zion, Bryce, Grand Canyon y Yosemite. Itinerario día a día con campings recomendados por Cruise America.
Llevo cuarenta años volviendo a este país y todavía hay tres palabras que me paran en seco: Yosemite, Zion, Bryce. Tres parques, tres tipos de geología, tres maneras distintas en que la tierra decide enseñarte su edad. Y por el camino te cruzas con lo opuesto exacto: Las Vegas. Y antes, las playas de Santa Bárbara. Y el Golden Gate. Y una cueva con pinturas de hace mil años que casi nadie te menciona cuando vendes el tópico de "el oeste americano".
¿Tú qué buscas? ¿Las ciudades grandes con la cámara lista, o el silencio mineral del desierto después del atardecer? Esta ruta no te obliga a elegir. Te da las dos en dieciséis días, a tu ritmo, sin guía hablándote por megáfono. Solo tú, la autocaravana, y la 101 saliendo de Los Ángeles como quien sale a respirar.
Esta ruta funciona si cumples una de estas tres cosas:
No es para ti si esperas una ruta corta y tranquila (son 3.798 kilómetros, hay días de manejo serio) ni si tu plan es pasar el día entero en un solo parque (aquí tocas cinco).
Mi consejo antes de que te sientes al volante
El error número uno que veo en esta ruta: querer meter Death Valley en agosto. No. En verano es inhóspito de verdad — 50 °C a la sombra, y en la autocaravana el aire acondicionado trabaja al límite. El desvío por Death Valley merece la pena solo entre septiembre y junio; el resto del año, salta directo a Las Vegas.
El segundo error: no reservar los shows de Vegas con antelación. Cirque du Soleil agota butacas con un mes de margen. Si sabes las fechas, cierra entradas el mismo día que confirmas el viaje.
Y el tercero, el que más duele: saltarse Bryce por no perder tiempo. Bryce parece el hermano pequeño de Zion en el mapa; en realidad, es el parque que más gente recuerda de este viaje. Los hoodoos al amanecer no se parecen a nada.

Recogemos la autocaravana Cruise America y cogemos la Route 101 rumbo norte. El primer tramo dura poco menos de cuatro horas y termina en el Santa Margarita Lake KOA, en la Central Coast californiana. Un primer día tranquilo para hacerte con el vehículo y empezar a sentir el Pacífico de reojo.
Ponte rumbo a San Francisco, pero sin prisa. A 65 millas está Hearst Castle en San Simeon — el capricho monumental del magnate William Randolph Hearst, obligatorio aunque solo sea para entender cómo se gastaba dinero en el siglo XX americano. Luego viene Big Sur y Pebble Beach con su costa de escándalo, y si el tiempo te lo permite, Carmel y Monterey (si puedes, añade una noche: la zona se disfruta lenta). Cruzas el Golden Gate y te plantas en el Petaluma KOA, al norte de la bahía.
Hoy toca madrugar: el cruce de California hasta Coarsegold y el Yosemite RV Resort, puerta del primer parque nacional del viaje. Dos noches aquí para Yosemite en serio — Bridal Veil Falls, Yosemite Falls y, si tus piernas responden, los 4 kilómetros de ida y vuelta hasta Inspiration Point para la postal de El Capitán y Half Dome enmarcando el valle.
Travesía tranquila: atravesamos otra vez Yosemite, bajamos por el Sierra National Forest y enlazamos con la ruta 198 hacia Sequoia National Forest — hogar de algunos de los árboles más grandes del mundo. Pernocta en Visalia, una de las ciudades más antiguas de California.
Rumbo a Las Vegas, dos noches en el Circus Circus Campground. NB: si viajas entre septiembre y junio y puedes estirar el itinerario, el desvío por Death Valley merece la pena de verdad — si no, se convierte en un día muy largo. Un día para recorrer el Strip a pie y por la noche un espectáculo de primer nivel. Cirque du Soleil es una elección segura: cualquiera de sus shows es espectacular.
Tercer parque nacional del viaje y a tres horas de Las Vegas. Zion es como Yosemite y Sequoia pero completamente distinto — cañones rojos, cortados casi verticales, y una escala humana que te mete dentro del paisaje en lugar de empujarte a contemplarlo desde un mirador. Pernocta al oeste del parque, en el St. George/Hurricane KOA.
140 millas de trayecto hasta Bryce Canyon, el parque que no se parece a ningún otro: anfiteatros gigantes erizados de pináculos rosados que parecen arder al amanecer y al atardecer. Senderismo, bici de montaña, rutas a caballo guiadas — es el día para explorar despacio.
Sal sobre las 8:00 y llega al Flagstaff KOA en Arizona hacia las 18:00 — en el medio, una parada de 3–4 horas en Lake Powell. Este lago artificial sobre el río Colorado es una de las visitas menos obvias y más fotogénicas del oeste. Si puedes estirar el viaje y pernoctar, Antelope Canyon está ahí al lado — un sueño para cualquiera con cámara.
Tras la noche a 2.130 metros sobre el nivel del mar, sube al Skyride hasta los 3.500 metros para ver el Gran Cañón, el Coconino National Forest y el propio Flagstaff desde arriba. Para acercarte al Gran Cañón tienes tres opciones: una hora al volante con todas las comodidades; el tour en furgoneta del KOA; o el Grand Canyon Railway, un tren histórico. Cualquiera funciona.
Día de vuelta, pero sin prisa. Dedica la mañana a las actividades que ofrece Williams. Después, rumbo al Kingman KOA para deshacer kilómetros en la enorme piscina del camping, en pleno desierto rodeado por las montañas Hualapai.
Penúltimo día, largo pero con tres paradas. Rumbo oeste, la primera es otro icono del río Colorado: la famosa Hoover Dam en la frontera entre Arizona y Nevada. Párate un rato a contemplar esta bestia de hormigón, sigue hasta Boulder City, dirección sur bordeando las Providence Mountains y desvío al Mojave National Preserve. 1,6 millones de acres: soledad desértica del sur de California, dunas cantantes, conos volcánicos, bosques de Joshua Trees y alfombras de flores silvestres según la estación.
150 millas (3,5 horas) de vuelta a Carson para devolver la autocaravana a Cruise America. Último café con vistas al desierto californiano antes de cerrar el círculo.
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