Zion, Bryce, Arches, Grand Canyon, Monument Valley y Sedona. Itinerario día a día con campings recomendados por Cruise America.
El gran circuito de parques del oeste en autocaravana
Si existe un lugar en el planeta donde poner la mayor densidad de parques nacionales espectaculares uno detrás de otro, es el Colorado Plateau. Esta ruta lo recorre en circuito desde Las Vegas: Zion, Bryce, Capitol Reef, Arches, Canyonlands, Mesa Verde, Monument Valley, Grand Canyon, Sedona… y vuelta. Cuatro mil quinientos kilómetros de arenisca roja, cañones de millones de años y cielos que no parecen reales.
¿Un parque o quince? Aquí caben todos, y encadenados tienen sentido: cada uno es distinto del anterior. Dieciocho a veintiún días para hacerlo sin ahogarte, con una extensión opcional al norte —Yellowstone y Grand Teton— para quien quiera rematar con géiseres y bisontes. Se sale y se vuelve a Las Vegas, cerrando el círculo.
No es para ti si buscas costa y ciudad, o si el calor del desierto en verano te tumba: en julio y agosto se pasan de 40 °C en Grand Canyon y Monument Valley.
Mi consejo antes de que te sientes al volante
Sácate el America the Beautiful Pass ($80 por vehículo, válido 12 meses): con esta ruta se amortiza al tercer parque y entras a todos los parques nacionales federales sin volver a pagar. Es lo primero que compro en un viaje así.
Segundo: los campings de los parques nacionales se reservan en recreation.gov hasta seis meses antes y se agotan de manera inhumana en temporada. Watchman en Zion y Mather en el Grand Canyon son los críticos: si los quieres, marca el día que abre la ventana de reserva en el calendario.
Tercero: agua y desierto. En Grand Canyon y Monument Valley se superan los 40 °C en verano —tres litros de agua por persona y día, depósito lleno siempre—. Y ojo con la altitud: Bryce está a 2.400 metros y Grand Teton a 2.100; si vienes del nivel del mar, los primeros días toca ir despacio y beber mucho.
Recogemos la autocaravana en Las Vegas y salimos hacia Zion, el primer golpe de arenisca roja: cañones de 600 metros de pared tallados por el río Virgin. Para los valientes, Angels Landing con sus cadenas al borde del vacío; para los que prefieren agua, The Narrows, remontando el río entre paredes. Noche en el Watchman Campground, dentro del parque.
🏕️ Camping: Watchman Campground (Zion)
Nada prepara para el anfiteatro de hoodoos de Bryce: miles de agujas de piedra naranja como un ejército petrificado. El amanecer desde Sunrise Point es de los que se recuerdan, y el Navajo Loop baja entre las agujas hasta el fondo. De noche, Bryce tiene el cielo más oscuro de Estados Unidos —el servicio de parques hace astronomía y se ven las estrellas como en pocos sitios.
El parque casi vacío del circuito, y por eso una joya. Petroglifos dejados por los pueblos antiguos, la Scenic Drive recorriendo el pliegue del Waterpocket Fold, y los huertos históricos de Fruita.
Base en Moab para dos parques en uno. En Arches, el Delicate Arch al atardecer, cuando la piedra se enciende en naranja. En Canyonlands, el Mesa Arch al amanecer, con el sol encendiendo el arco por debajo. Dos postales que valen madrugón y caminata.
Un cambio de registro: aquí no manda la geología sino la historia. Mesa Verde guarda las viviendas de los Pueblos Ancestrales encajadas en los acantilados, con el Cliff Palace y sus 150 habitaciones como joya. Se visita con un ranger en visita guiada —la única forma de bajar a las ruinas.
El paisaje más filmado del western, en pleno territorio Navajo: las mesetas y agujas rojas levantándose solas del desierto. El John Ford Point para la foto clásica, y la opción de recorrer el valle con un guía Navajo que cuenta la tierra desde dentro. El amanecer aquí, con las siluetas recortadas, es de otro mundo.
El grande. 1.600 metros de profundidad que no caben en ninguna foto. El Rim Trail bordea el cañón sin esfuerzo, con miradores continuos; el Bright Angel Trail baja hacia el interior para quien quiera pisar el cañón de verdad. Noche en el Mather Campground —se reserva con meses de antelación, no hay atajo.
🏕️ Camping: Mather Campground (Grand Canyon South Rim)
Sedona y sus formaciones de roca roja: la Cathedral Rock presidiendo un valle que muchos consideran mágico. Y desvío a Page para dos iconos: el Antelope Canyon, el cañón ranura de paredes onduladas y haces de luz, y el Horseshoe Bend, el meandro del Colorado visto desde el acantilado.
Troncos de árboles convertidos en piedra hace 225 millones de años, tirados por el desierto como si fueran de ayer, y el Painted Desert desplegando sus franjas de colores al fondo. El Blue Mesa Trail baja entre las lomas azuladas para verlo de cerca.
La extensión al norte para quien quiera más: Yellowstone. El géiser Old Faithful puntual como un reloj, la Grand Prismatic Spring con sus colores imposibles, y fauna a lo grande —bisontes en la carretera y grizzlies en el Hayden Valley al amanecer.
Justo al sur de Yellowstone, los Teton se levantan de la nada sobre el valle. El Jackson Lake reflejando el macizo, el kayak en el Jenny Lake y el recodo de Oxbow Bend, la postal más repetida del parque. Un final alpino para la extensión antes de volver al desierto.
Cierre del círculo. Bajada por la I-15 hacia el sur, con parada en Salt Lake City: el Great Salt Lake y la Temple Square de los mormones. Últimos kilómetros hasta Las Vegas para la última noche de neón y la devolución de la autocaravana. Fin del gran circuito.
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